miércoles, 28 de enero de 2009

Obama. ¿Con los pies en el suelo?

Aunque es pronto para atar cabos, el viento trae ecos sobre la situación a la que ha de enfrentarse uno de los estandartes del EEUU en el mundo. La NASA.

A las más pura tradición norteamericana, el administrador de la Agencia Espacial en la era Bush, Michael Griffin, presentó su dimisión al nuevo presidente albergando la muy fundada esperanza de que no sería aceptada. Ya se había encargado durante meses de orquestar cuantas maniobras en la oscuridad fue capaz para que así ocurriese, moviendo hilos tanto en el Congreso como en el Senado, e incluyendo alguna escena de celos frente al equipo encargado de sacar los trapos sucios de estos últimos ocho años. Obama ha aceptado su dimisión sin inmutarse, a pesar -o a causa, precisamente- de las presiones en contra.

La exploración espacial no es sólo una cuestión de altruísta filantropía. De ella depende en mayor o menor medida muchos aspectos del progreso en campos como la medicina y, aún más si cabe, tecnología militar y sostenimiento de la lucrativa industrial aeroespacial privada.

Sin embargo, siendo Griffin un peso pesado en la compleja maquinaria administrativa estadounidense, la firmeza con que Obama ha dado el paso de plantear la inspección y renovación de las actividades y proyectos en curso de la agenda de la NASA -creándose, de paso, un enemigo que si bien no ha de resultar mortal, sí será molesto,- permite ir vislumbrado la silueta política de este cada vez más simpático "elemento exótico" y las abismales diferencias que parece decidido a marcar con su antecesor.

Es previsible -y deseable- pues que Obama se decante por centrar su reinado en la tierra y sus habitantes, dejando para un futuro indeterminado volver a pisar la Luna -Bush lo tenía apalabrado con Dios y Aznar para el 2015- y primera visita a Marte, de cortesía eso sí. Habrá que ver si los casi 90 mil millones de dólares de presupuesto que a estas horas deben estar a punto de agotarse son reasignados o aumentados o si, por el contrario, el nuevo gobierno asume de una vez la escasa rentabilidad y el alto coste dinerario y humano que, en términos reales, significa el pueril intento de aventurarse al exterior con primitivos cascarones que harían descojonarse de risa a ET.

Por el momento, la tecnología obtenida al día de hoy tras siglos de investigación apenas da para proporcionar agua caliente a domicilio, liquidar de golpe ingentes cantidades de personas, desencadenar un cambio climático y mal aprovechar los recursos energéticos naturales, pero en absoluto recuerda las propuestas que la ciencia ficción daba por seguras para estas fechas. En el 2001 no hubo más odisea que la puesta en circulación del Euro, y apuesto a que para el 2010 al prototipo de "hiperluz" Enterprise aún le quedarán unas cuantas tuercas por apretar.

Ojalá The President continúe con los pies en el suelo y convenga conmigo que, por el momento, invertir en quimeras extraterrestres es una mala inversión.

sábado, 24 de enero de 2009

Las edades de Lulú

Dijo el lumbreras que redactó el artículo catorce de la constitución, que Los españoles son iguales ante la Ley, sin que pueda prevalecer discriminación alguna por razón de nacimiento, raza, sexo, religión, opinión o cualquier otra condición o circunstancia personal o social.

Dejó en el aire lo de cualquier otra condición o circunstancia personal o social. ¿Qué cábala planteó, qué pista oculta para llegar a dónde dejo entre las líneas del sacro Texto? ¿Se trató de una transmisión telepática del entonces impúber Zapatero, que ya derramaba por el éter los efluvios de su futurísimo Programa de Gobierno?

Pues, sinceramente, no lo sé, pero ya es casualidad que los progenitores constitucionales olvidaran ellos solitos incluir una causa de discriminación entre ciudadanos tan flagante como es la edad.

Dejaron así el terreno abonado para la venida, treinta años después, de un presidente de gobierno que se empeñó en dividir a los ciudadanos por edades, asignando dádivas más o menos suculentas por franjas, como las franjas horarias pero en función de las velas que te toque poner en la tarta de cumpleaños.

De esta forma nos hemos enterado de que eres joven al cumplir 22 años, y dejas de serlo al cumplir 30, momento en que, aunque la limosna que te asigna tu jefe sea la mitad de 22 mil euros, te quedas sin los 210 eurillos de ayuda al alquiler. Por supuesto que si eres joven en paro tontería que te ayuden, te vas con tus padres y punto.

En cuanto a internet, si eres joven, es decir, si tienes menos de 30 años aunque te lleves a la buchaca 65 mil euros anuales, el Talante -que siempre va por delante- te obsequia sólo por tener acné con un dominio en internet .es para tí solito, más 200 Mb. de almacenamiento. Qué chollo. Juventud, divino tesoro.

Los andaluces, sin embargo, son jóvenes entre los 16 y 20 años, así que con 21 te quedas sin estancia gratuita en países de la Unión Europea.

A mi edad me han reservado lo mejor: Los PM40 y los viajes del INSERSO. ¿Qué más se puede pedir?

martes, 20 de enero de 2009

La rebelión de los magnates.

Prefiero no pensar cuánto tiempo lleva urdiéndose, cuánto habríamos podido hacer para que no llegase a suceder. Ya no albergo la menor duda de que los ciudadanos somos el medio de vida de políticos, magnates de los negocios y resto de vividores de menor rango que hacen lo que se les pida con tal de vivir con tanta holganza como holgura. Una especie de rebaño fácilmente conducible y que se ordeña periódicamente, al que se le extrae el beneficio suficiente para no matarle, y se le devuelve al redil, alimentado y teniendo buen cuidado no sospeche qué es y para qué sirve. Que sólo es ganado. Cuanto más comemos, cuanto más consumimos, más lana y carne proporcionamos. Sencillo.

El pastoreo y conducción del rebaño se encomienda a manos expertas, y no será porque en su manual de instrucciones no deja bien claro quién es quién, exento de argucias metafóricas: inculcar la aceptación ciega de unos principios éticos, morales y espirituales ladinamente amañados.

El sistema tramado por las élites hereditarias de poder ha dejado los suficientes cabos sueltos como para que, a trancas y barrancas, se haya impuesto y supuesto como idóneo el sistema democrático de gobierno, y un acuerdo global conducente al reconocimiento como cierto de los derechos indiscutibles que asisten a los seres humanos, un intento igualmente fallido de romper la racha de asesinarnos unos a otros, que ya dura veinte mil años.

Sin embargo, en la práctica, diez cabezas piensan mejor que diez mil millones, y las minorías en la sombra vuelven a tomar las riendas del mundo, y lo que tras la segunda gran guerra sobrevenía como la promesa de un mundo nuevo donde cabíamos todos, acaba de nuevo desvelándose la falacia. Mentiras sobre mentiras han conformado toda una época, un páramo floreciente que nos prometían eterno, un estado de bienestar de una perpetuidad que ya no se asegura ni a las nieves del Kilimanjaro.

Atrás quedan términos pensados y paridos para dar credibilidad a la campaña de márqueting que ha embobado, literalmente, a tres generaciones. Abuelos, hijos y nietos han creído en la existencia del desarrollo sostenible, que Kioto era la cuna de la esperanza, que Hacienda somos todos, que la aldea global era la panacea y que ariel lavaba más blanco.

lunes, 19 de enero de 2009

David 1 - Goliath 100

El mito de David contra Goliath es éso, un mito. En el mundo real no caben milagros ni emocionantes triunfos inesperados de la justicia, ni suenan bellas bandas sonoras de fondo en escenas de heroicas muertes que sirvieron para algo.

En el mundo real, la muerte es sucia, inútil, sólo causa un dolor indescriptible y la única música que llega a los oídos son los gemidos sin esperanza de los moribundos.

Cuando un adulto inocente muere, durante el instante previo a su marcha sabe que la causa es la crueldad y estupidez humanas. Los niños, sin embargo, mueren si saber porqué. Una gran parte de ellos no han llegado siquiera a conocer mínimamente la naturaleza de los engranajes que mueven el mundo, nada saben del odio que se profesan los mayores. Sólo sienten, sin más.

Me pregunto -aunque ni la casuistica, ni el marco político ni civil sea comparable- si todos aquéllos que ahora justifican la "autodefensa" Israelí, apoyarían el bombardeo de pisos francos de ETA en el País Vasco. Si los cientos de muertos resultantes serían "un precio justo, necesario, a pagar" a cambio de la tranquilidad del resto del país.

Está claro lo que los palestinos importa tanto a Hamas como a Israel. Ambos persiguen sus fines sin reparar en las vidas que la ambición de unos y el fanatismo de otros está segando con la guadaña de la irracionalidad.

La razón dispone de infinitos caminos, la historia de los pueblos parece condenada a escribirse con sangre hasta tanto no aprendamos caminos que nos alejen de la barbarie.

Intransigencia, intolerancia, son términos que hemos acuñado entre todos, desde siempre.

Hombres G-20

Prefiero las cosas a toro pasado, como pasada está ya la cumbre G-20 de marras, la de los porfavoses, la pequeña réplica -como de terremotillo- de la foto del presidente niñato corriendo a la vera de los adultos para parecer mayor. Para J.L. Rodríguez, el Pumba flatulento del inolvidable "Rey León" Disneyco, ha sido un correr de aquí para allá buscándose hueco, darle vueltas a la base en busca del camino conducente a la cumbre. Rodrigo de León empeñado en participar de lleno, ansioso de codearse, de rozarse, de regalar su sonrisa de duralex y, de paso, ilustrar a los G-20 sobre exorcismos de crisis, transmutándose al papel de gran maestro de ceremonias al que aspira sin darse, ni darnos, tregua.

Ya veremos si es más listo que el hambre, aunque no llegará la sangre al río. Más que nada por los muchos sabios aún que, en 15 años, ni tentados estuvieron de acercarse a un ladrillo, consecuencia directa de que conserven, en distintos grados de precariedad, sus empresas o empleos.

Desde esos días de lucimiento hasta hoy, para volver a repetir malabaresca presencia española, habría que ampliar el cupo al 38, por lo menos. Como no es el caso y en algo tienen que entretenerse los políticos mientras los anticuerpos naturales del liberalismo hacen su trabajo, el Partido Popular, en esta esquina del cuadrilátero, y PSOE en la opuesta, se noquean de metirijillas en ese recinto de segunda categoría -y bajando- que es el Senado y al único fin de darle un poco de circo al pueblo, con el asunto de los euros empleados en la puesta del largo del Presidente en la Guait Jous.

Y tal y como ocurrió en aquella ocasión en que le descerrajaron a Rajoi la trágica pregunta de cuánto ganaba, ni una sola cifra asomó a la palestra. "Lo normal en estos casos", fue la incógnita más despejable que aportaron los PSOE's BOYS -desde Moncloa, cloa, cloa- al interrogante. Las respuestas restantes, etéreas, retruécanas, huidizas y tontamente grandilocuentes.

Casi sin querer, se me quedan grabados los dos últimos términos; y a pesar de haber hecho firme propósito de no generalizar nunca más en la vida, me llego a preguntar: Porqué últimamente hasta las nubes del cielo y las estrellas del firmamento, parecenme formar precisamente ése dúo: Tonto Grandilocuente.