viernes, 25 de abril de 2008

Apenas llevo leídas

40 páginas, y ya noto los primeros efectos secundarios.

Después de muchos años convencido de que tenía los ojos abiertos, me percato -sorprendido en principio, horrorizado después- que camino a tientas, como todo el mundo, y con los párpados más cerrados que un místico en trance.


Y barrunto que el camino, el mío, además, va más que equivocado.


Me fue recomendado por mi más que estimado contertulio Manuel Harazem, advirtiéndome que me costaría hacerme con él, como así ha sido; pero al fin lo tengo. Y, en efecto, la exposición, siendo similar a otros planteamientos de la misma cuerda, es distinta a todas. Aún no sé porqué.


El propio autor desaconseja su lectura a determinada clase de ciudadanos.


Por mi parte, si no quieres andar incómodo por el mundo el resto de tu vida -como si tuvieses la conciencia calzada en unos zapatos pequeños-, te recomiendo que te sustraigas a la tentación, y no lo leas.


Panfleto contra la estupidez contemporánea
, se llama. Hazme caso: deshazte de él. O él se deshará de tí.

A Manuel, sólo darle las gracias.

miércoles, 23 de abril de 2008

A esa delgada Línea Verde.

ROMPO DESDE AQUÍ UNA LANZA, un trompo con blutú y lo que haga falta, por los funcionarios de la policía local. No digo yo que les vayan a reír la gracia desde Capitulares, pero para mí que no es para tanto. Al fin y al cabo, todos los españoles son iguales ante la ley. Y si la ley dice 7, pues es 7 para todo el mundo, aunque dedique sus ratos libres a la albañilería autodidacta, ¿no? Precisamente ahora que el oficio está en franca decadencia, nos viene la administración sancionando la Formación Profesional No Homologada. Pues mire, no lo entiendo.

Al fin y al cabo, la carne es débil. El culito veo, culito me da deseo es para pasarlo, para sufrirlo in situ, que se ven los toros muy bien desde la barrera.

Si no, pruebe Ud., desconocido lector, a pasarse 25 años largando propuestas de sanción a casitas más ilegales que el barco de chanquete, haciendo la ronda semanal por la obra y viendo crecer esa mansioncita a su ser, como si lo que escribió usted con toda la ilusión del deber cumplido y en papel de multa autocopiativo fuese la carta a los reyes magos. Haga la prueba, desconocido lector.

Tras 20 años de rutina denunciatoria, transcurridos sin pena ni gloria, sin sentencias ni demoliciones, le cuentan a usted los compañeros del ordenata que por aquí y acullá ya no hace falta que pase, que el nuevo PEJEOÚH dice que nones, que ha llegado el indulto y que a lo hecho pecho, que como mucho se les puede echar un rapapolvos en plan poli-buenrollo por las travesuras, tales como no tener la licencia de obras. Una menudencia subsanable con cuatro perras, pero que dice el PEJEOÚH que es una faltilla leve y que no supone ordeñación del territorio, ni muchísimo menos, porque ahí donde hasta hace dos días iban lechugas, ahora van dos plantas más ático, sótano y garage. Oiga, y que el mamotreto lo ha firmado en Sevilla un pez gordo, que impone mucho aunque parezca que no, así que por algo será.

Aún así, Ud., desconocido lector, que todavía no asume la realidad, se da una última vuelta por la parcelación, y donde antes percibía nervios malamente contenidos, ahora se respira paz, sosiego y, sobre todo, impunidad, mucha y feliz impunidad. Lo que hace un Artículo.

Mientras va tomando camaleónicamente el color del anagrama de su jeep, Ud., que no por ser agente de la autoridad, es de piedra, se siente confundido, comprensiblemente acongojado, algo se le hincha dentro y casi nota cómo explota.

Tal como si hubiese sido picado por una rasilla radioactiva –ladrillo de tres agujeros, fabricado en El Cabril-, durante la noche se producen las pesadillas, las introspecciones, los flashes y visiones de los cientos de sancionados que en su vida han sido, descojonándose a mandíbula partida mientras lanzan por los aires incontables y ya diminutas multas, victoriosos, borrachos de euforia.

A las siete de la mañana, sudoroso y sintiéndose un hombre nuevo, la metamorfosis está completa. A la mierda las gafas, la faja y el parche de nicotina. Ha nacido un policía-parcelista.

Además… ¿no querían que el Cuerpo de Policía Local diese ejemplos edificantes? Pues de qué se quejan ahora. Haberse explicado, mujer de dios. Si es que algunos son como el ABC, que van de sobraos y sólo dominan tres letras.

martes, 22 de abril de 2008

El Oso y la Abeja

NO ES QUE A MI me importe demasiado el porvenir del Partido Popular, ni mucho menos. Pero si alguna ventaja tiene saber casi nada de muchas cosas, es la de proporcionar una objetividad difícil de lograr con el conocimiento de numerosos datos y antecedentes.

Y tampoco puedo evitar la simpatía que me inspira la pérfida aspirante a brújula del PP, montada hábilmente en su escóbula, que como abeja loca zumbona revolotea de tertulia en tertulia ahora te pico, ahora te rascas, eludiendo como buenamente puede las palmadas de las que, desde uno y otro frente, es objeto y objetivo.

El sin par Federico, por otra parte, ha brindado a la posteridad una definición que muchos teníamos en la punta de la lengua sin conseguir caer en la cuenta ni atrás ni alante. La capacidad conceptual de este tipo resulta envidiable. Oso Torpón. Nunca la esencia de un personaje ha quedado más fiel y concisamente recogida entre un sustantivo y un adjetivo como en esta ocasión.

Aprovechándome miserablemente de la certera intuición federiquiana, me divierte situar al Oso Torpón clavando garras en el tronco del árbol del que pende el panal de rica miel que la Abeja Loca Zumbona se ha currado con dios y ayuda, entregando el plantígrado tontón su desgarbado corpachón a trepar el tronco –con un éxito relativo, para qué engañarnos- y regalarse el dulce manjar, por su cara bonita.

De eso nada. Por más que la recién estrenada (políticamente) Bubú-Soraya le aupe el trasero en la medida de sus –ya desde el principio- mermadas posibilidades, los legítimos usufructuarios del panal les hostigan lo suficiente como para desconcertar a los usurpadores, eso sí, sin cabrearlos demasiado, no sea que el Oso, en un ataque de furia y frustración, tumbe el árbol de dos patadas y adiós panal, miel, y resto de fauna que a la sombra del alcornoque (porque el árbol es un alcornoque, faltaría más; el Alcornoque de la Ciencia) han proliferado al hilo de la evolución de las especies, perfeccionándose cada cuál en lo suyo, en un paraíso delicado y sutil donde habitan en convenida armonía la rata y la serpiente, cual horóscopo chino.

Y NO ES QUE A MI me importe demasiado la verticalidad o no del Alcornoque de la Ciencia. Pero con menos fundamento, nos cuenta la tradición que los espabilados de todas las épocas se han agenciado una religión. Así que ahora, el dios Oso Torpón, evoluciona a Sayán-2 (ver Bola de Dragón Z), que es como una versión tuneada de sí mismo, más prepotente y gritona, y lejísimos de amedrentarse, va e inventa la Excomunión Partidista Voluntaria (EPV, en adelante –no confundir con Esperanza Pírate a los Verdes-) como primer sacramento de una serie de ellos que irá ideando sobre la marcha, a medida de las necesidades que vayan surgiendo.

La nueva liturgia que surgirá a raíz de la segunda venida a la tierra del dios Oso Torpón –la primera en helicóptero- sólo el tiempo la definirá como el dios manda.

Y NO ES QUE A MI me importe nada de ésto, pero seguiré observando.

miércoles, 16 de abril de 2008

VADE RETRO

Situémonos en la escena de vampiro sanguinario, monstruoso y prepotente, acercándose inexorablemente a su víctima, con pasos pausados pero firmes, amenazante, sonrisa feroz, amagando el aire con sus garras. Cuando la víctima-protagonista está a punto de sufrir el abrazo mortal, extrae el as que guardaba en el pecho, la cruz insoportable para el engendro, mientras le grita, victorioso, “¡Vade Retro!”. El vampiro, entre sorprendido y horrorizado, pasa a la defensiva medio cubriéndose el busto con las garras. El ahora héroe, se envalentona y avanza esgrimiendo su excalibur esotérica, con ánimo triunfante.

Inesperadamente, el vampiro se relaja, sonríe mostrando sus fauces depredadoras, y de dos manotazos manda al galán y su cruz a hacer gárgaras.

Ya fuera de cine, esta escena es, aproximadamente, la que los jueces corren el riesgo de emular en cada una de las ocasiones en que emiten sus vade retro judiciales, es decir, sus inexplicablemente sobrevaloradas órdenes de alejamiento.

No imagino en qué mundo de fantasía vive el espíritu de alguien que ordena a un individuo para quien la vida ajena y las normas de convivencia le suena a campanillas. Imagino que influye en esta ingenua actitud la certeza de que no es su sangre la que ansía el vampiro.

Acto seguido, el narrador encarnado en el locutor de turno, apuntilla tras describir los hechos: a pesar de que el agresor tenía una orden de alejamiento. Y así siempre, en cada uno de las decenas de asesinatos ocurridos. No se me ocurre expresión más absurda e insultante para el sentido común.

Hay que ser simple y necio para esperar que alguien que acaba de apalear sin piedad a un ser humano, cambie de actitud sencillamente porque yo lo valgo. Porque así viene ordenado en el Código Penal, o tal vez De Pena.

Quizá algunos legisladores y demasiados psicólogos harían un bien a los ciudadanos si encaminaran su inagotable fantasía hacia la literatura infantil. Quién sabe cuántos Lewis Carroll desperdiciados tenemos componiendo y aplicando leyes.

lunes, 14 de abril de 2008

LAS DOS CARAS DE LA BIBLIA Y EL CRUCIFIJO

No sin sorna, restriega por los laicos hocicos uno de los avispados articulistas del ABC, el hecho cierto de que ZP -y su flamante gabinete- prometiese su cargo ante o sobre un ejemplar de Biblia que perteneció a Carlos IV, y ante o bajo la atenta mirada de una miniatura escultórica que representaba al ídolo impostor desde lo alto de una cruz, tan falsa como el montante de la doctrina que personifica.

Como no me apetece repetir la letanía quejumbrosa de motivos para reciclar sotanas en bayetas para el polvo -y mandar al tajo, de paso, a los fofos y pervertidos maniquíes que las lucían- me lo tomo con idéntica cachaza y me sonrío para mis adentros. Por algo dice el refranero que “cuando el demonio no tiene nada que hacer, con el rabo mata moscas”

Por ello, se ha encomendado al empleado de ABC resaltar algo tan evidente como la existencia de un precepto constitucional más pendiente de llevarse a efecto, de forma tan innecesaria como intencionada. Una especie de mudo escarnio al estilo de “chupa catolicismo, ZP, si quieres ostentar lo que los ciudadanos te han regalado”.

Y es que, en este país, aún hoy día hay que pasar por el chantaje religioso para hacer efectivos los derechos ciudadanos.

Hasta ahí la botella medio vacía. Vamos con la mitad llena de la misma botella.

ABC, diario de derechas, ha perdido las elecciones en la misma proporción que las ha perdido el Partido Popular.

ABC, diario de derechas, tendrá que contentarse cuatro años más con azuzar sus perros rabiosos cada mañana contra las piernas de ZP, protegidas sin embargo contra las mordeduras por los votos de los ciudadanos.

ABC, diario de derechas, verá desperdiciados cuatro años más guiando y estimulando al delfín-cachalote designado por Aznar, cuatro años sumando intentos de convencer en vano al eterno aspirante, de su glorioso destino de Don Pelayo Siglo XXI.

ABC, diario de derechas, deberá erigirse en árbitro obligado del Partido Popular, su alma blanca, y arrogarse la tediosa e impropia tarea de atender el patio de colegio en que se ha convertido Génova, sin que sea posible descartar algún que otro caso de acoso escolar. O violencia de género, aunque esta vez a la inversa de lo que viene siendo –desdichadamente- usual.

Entretanto, al módico precio de capitular durante veinte segundos en cuerpo, que no en espíritu, ante el parco e improvisado altar, el bobo solemne y su batallón de modistillas gobernará este país como mejor le venga en gana, siendo lo que el ABC, diario de derechas, más detesta que sea: Presidente del Gobierno de España.

ZP legislará, nombrará y desnombrará; se apuntará las medallas que le correspondan y, con algo de habilidad, también las que no, y evitará si puede la responsabilidad de los posibles fracasos; logrará a buen seguro que la oposición se lo ponga fácil (berrea berrea), porque la derecha española, como sus Diarios ABC, es así, facilona, evidente, previsible y sobre todo simple, muy simple.

Entretanto, el ABC, diario de cirio, capirote y derechas, seguirá inmerso en la impotencia, lanzando cada día su pelotón de quijotes, pluma en ristre, que a cada envite se verán descabalgados por las aspas del tal gigante creado en su imaginación por los Martín Ferrand, Antonio Burgos y Carrascales de turno.

Por veinte efímeros segundos, cuatro años de eternidad.

Me pregunto si Rajoy, por poseerlos, no sería capaz de jurar, durante veinte segundos, sobre la Biblia de Carlos Marx. Porque, al fin y al cabo, ¿quién no ha hablado catalán en la intimidad?