lunes, 28 de julio de 2008

La mano de Judas


Fruición es el único adjetivo que se me ocurre a la hora de describir la forma chupadora de besar la papal mano que ha tenido el nuevo embajador de España en el Vaticano, Francisco Vázquez. No alcanzo a imaginar dónde había estado inmersa la santa mano unos minutos antes, pero que el embajador Vázquez estaba a un paso del orgasmo queda fuera de toda duda a la vista de la mueca dibujada en su rostro. Su Santidad, por su parte, parece implorarle con la mirada "no pares, no pares, que yo también me voy". Y es que amor de Dios no conoce límites ni ideologías. Las feromonas, tampoco.

El PSOE (Partido de la Santa Orden Eclesiástica) escala puestos día a día en el ranking de Instituciones Católicas Colaboradoras, lo que personalmente apruebo dada la aplastante mayoría católica residente en el país.

Vázquez, con toda la razón, se ha mostrado preocupado ante Su Santidad por la forma en que los medios y parte de la sociedad tergiversa las informaciones sobre la Iglesia Católica y las "tonterías" difundidas sobre, por ejemplo, la Santa Inquisición, a las que ha tachado de anacronismos.

El embajador español participó el día 26 de Julio, en la ordenación episcopal como arzobispo de Tibica y secretario de la Congregación para la Doctrina de la Fe, de monseñor Luis Ladaria, jesuita y nacido en la localidad balear de Manacor, el 19 de abril de 1944, cuya eminente perfil glosó generosamente ante Su Santidad.

P.D.: Nótese que quien figura en la foto marginal no es Gila, sino D. Luis Ladaria, como puede aseverarse sin lugar a dudas gracias al alzacuellos.
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