viernes, 6 de noviembre de 2009

Gentuza y crucifijos

La imposición de la presencia universal de la estatuilla gore/sadomaso símbolo de la organización de chantajistas psicológicos autodenominada iglesia católica tiene muchos e ilustres defensores.

El último conocido es el premier italiano Berlusconi. Este violador de todo lo imaginable se erige ahora, además, en valedor de los principios e imaginería cristiana.

Los frikitólicos, que tragan cuanto sea menester a condición de que sirva a sus archiconocidos y nada altruistas intereses, aplauden encantados. Perdonar, olvidar, y hasta la próxima.

Berlusconi es gentuza. Como gentuza son todos aquéllos que aceptan su apoyo a pesar de la evidencia de porqué lo presta. Un lavado más a la imagen mediática de un tipo al que no le queda principio ético sobre el que escupir.

Así que, en Italia, no se retirarán las furcias de las quintas ni los crucifijos de las aulas. Será porque la diferencia es, presuntamente, inapreciable.

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