viernes, 27 de noviembre de 2009

Camino, Camino...

El Clero es como un perro: sirve a quien que le alimente, ladra para intimidar al enemigo de su dueño y, en ausencia de éste, se torna falsamente sumiso mientras espera su vuelta, y su recompensa.
Philip Kargan Stoiber

jueves, 26 de noviembre de 2009

Sería una exageración afirmar que la división de poderes empieza a desdibujarse, pero la nueva forma que los diversos panoramas que configuran la realidad cotidiana adoptarán en los años venideros, materializándose en cambios que, al día de hoy, pueden intuirse pero no definirse con precisión. Ocurre a veces, cuando se eligen gobiernos por descarte, sin una base firme que permita prever la actitud concreta que adoptará ante las libertades públicas y privadas, ante los derechos y deberes de todos y cada uno de los ciudadanos.

Ejecutivos como el actual son del tipo de los que se les da la mano y, tras besuquearla un rato, pasan a tomarse por cuenta propia el brazo, el hombro, y si no se pone remedio, el tronco y las extremidades inferiores.

¿Cuántos votos habría perdido el PSOE en las elecciones generales si hubiese incluido claramente en su programa la ley antitabaco? ¿cuántos más habría que añadir de haberse sabido a priori la inactividad ante el desfalco inmobiliario y la histriónica reacción ante la quiebra de la banca y la construcción?

O, simplemente, si hubiesen soplado que acabarían usurpando las funciones judiciales en las disputas entre internautas y organizaciones del tipo SGAE, tomando además partido inequívocamente por éstas últimas.

Podrá alegarse que orientar el voto en función del primer y último supuesto sería mezquino egoísta e irrelevante en gran medida. Pero cada cual tienes sus manías a la hora de elegir, y, de momento, dichos criterios constituyen uno de los pocos reductos de libertad individual que nos van quedando. Y será hasta que caigan en la cuenta, e inventen la Ley para la Validación Ética del Sufragio, por ejemplo. Y ya estaremos perdidos.

lunes, 23 de noviembre de 2009

Cadena de desmontaje. "El Dios que no estaba ahí"

La serie de videos que enlazo aquí es sólo un eslabón más en la larga y cada vez más completa cadena de desmontaje de, en esta ocasión, el Cristianismo en sus aspectos más genéricos.

Se trata de 6 documentos en los que el Cristianismo queda desacreditado históricamente con una facilidad sorprendente. Éso sí, hay que advertir que como cualquier otra realidad, podría herir la sensibilidad de los creyentes.

sábado, 21 de noviembre de 2009

Añorando el LSD

Con la ciencia me pasa lo que con el campo: me apasiona, pero pasados cinco minutos ya me he perdido. Por ese motivo, mi parecer sobre el tema de hoy no tiene demasiada validez y, adelanto, ni siquiera va a quedar aceptablemente documentado y, mucho menos, argumentado. Hoy saco a pasear al instinto y al sentido común.

A lo largo del día escucho novedosas pinceladas sobre la actividad del LHC, la rosca cienkilométrica enterrada a dos pasos del mismísimo centro de la tierra, un juguete tecnológico de seis mil millones de euros (6.000 millones €). Lo escribo como en los cheques para no dejar lugar al error. Un protón solitaro ha dado la vuelta al ruedo, y nadie aclara a dónde se dirigió después. Alegría y aplausos porque los pájaros, acérrimos enemigos del superacelerador de partículas subatómicas, ni se han percatado esta vez.

Reflexiono sobre la cualidad que ha llevado al hombre, indirectamente, a la cima de la cadena alimenticia. Y no es la capacidad de construir supermercados como churros. Es la curiosidad. A juzgar por las cuentas resultantes tras la construcción del LHC, la curiosidad no tiene precio. O lo tiene, mejor dicho, pero elevadísimo.

Tras la reflexión, el vicio de pasar a la deducción. Los conocimientos derivados de los intentos de diseñar cerebros mecánicos para los sistemas de guía de misiles, dió lugar a los ordenadores domésticos.

La investigación de la luz láser para su aplicación armamentística, propició su exitosa extensión a la medicina, así como el estudio de la radiación nuclear para los paquetes de medidas preventivas en caso de guerra atómica.

El Proyecto Genoma Humano, al que nadie daba por concluido antes de 50 años, ha sido completado en una sexta parte del tiempo estimado, dada la prisa por conocer sus expectativas de aplicación en eugenesia demócrata-liberal, diseño de unidades militares humanas especializadas y la industria privada de bebés a la carta para papás cuyo mayor bulto se aloja en la cartera.

Éstos y muchos otros que omito, logros científicos de valor humanitario incalculable, pero todos igualmente iniciados con la más miserable de las intenciones: alcanzar el poder indiscutible, absoluto.

Todos financiados generosamente desde las más variopintas órbitas económicas del planeta, todos ambiciosos ojos puestos en la probabilidad de éxito de una inversión de futuro, jugando una lotería a medias que si toca, cada cual obtiene la parte proporcional del capital aportado.

Pero el caso del LHC ha sido distinto. El objetivo perseguido es exclusivamente humanista: la búsqueda del origen. Pasar a cámara lenta y regodearse en el instante sublime de la creación, la chispa inicial que... Con todos los respetos y solicitando la excusa de los lectores: Y una mierda.

Los lánguidos científicos y científicas, debidamente adoctrinados y apesebrados, se han pasado el día narrando esperanzados y emotivos descubrimientos de nuevos aspectos de la física cuántica, escenificando románticos encuentros de partículas de nomenclatura tipo startrek, mientras los voyeurs algebraicos se excitan como adolescentes, ante orgías de hadrones, protones y taquiones retozando, entrechocándose, rozándose, despidiéndose y, como algunos amantes al término, destruyéndose, mientras tras las vidrieras del laboratorio los estudiantes toman notas apresuradas sobre el devenir del espectáculo.

Utilizando un símil taurino, hay que decir que los ensayos del día de hoy ha sido como si el chico de los altramuces hubiese hecho el paseíllo. Un protón es un tonto de los cojones. El último mono del circo.

Uno de los gobiernos españoles compró una participación del 8% del décimo. EEUU avaló el proyecto y el resto de países pudientes se animaron. ¿He de creerme que Bush, un creacionista nato, iba a molestarse siquiera en mirar la octavilla de publicidad del proyecto si, tras la máscara del altruismo científico no se escondiese la remota posibilidad de rentabilizar la apuesta sobradamente? ¿y que la fecha pactada y posteriormente fallida para el estreno del artefacto (mediados de 2008) no serviría de glorioso colofón al término de su mandato presidencial?

La cuestión quedaría reducida, como tantas veces, a una simple cuestión de dinero, ni no fuese porque cabe la posibilidad -quizá remota, quizá no- de que en esta ocasión la ambición desmedida de unos cuantos pueda estar arriesgando a cara o cruz aquéllo que no les pertenece.

En la debilidad propiciada por un instante de exultante soberbia que no ha sabido controlar, una científica española agregada al proyecto LHC ha dicho, textualmente, que es la primera vez que se va a realizar un experimento similar. Después, un silencio sobrevenido. Unos instantes en los que apostaría a que el entrevistador se ha hecho algo en los pantalones. Yo he estado a punto.

Ni una sola pregunta más. Despedida seca y cordial, y siguiente tema: las mariposas de Aranjuez.

La información que se está facilitando sobre la agenda del LHC es de dos tipos: convincente para los pseudo-expertos, y sesgada para los ciudadanos de a rodilla.

No tengo la menor idea de qué puede haber tras una inversión de 6.000 millones de euros. Quizá el objetivo prioritario es la determinación, el apunte a una difícilmente imaginable fuente de energía de naturaleza cuántica.

Es mucho más que probable que todo lo anterior quede en una simple paranoia, y nadie más que yo lo desea. Opto porque todo este tinglado acabe con una inabarcable ampliación de conocimientos sobre de la materia, las partículas, los haces de neutrones, los rayos cósmicos o los campos de ajos de Montalbán.

Quizá unas exageradas expectativas depositadas en este evento me haya producido un inesperado efecto obsesivo-persecutorio. Pero hoy tengo la sensación de vivir en un polvorín, y ahí a mi lado pero fuera de mil alcance, un niño, pequeño e ignorante, y está jugando. Con una caja de cerillas.

La del incurable avaro que intenta huir con todo el tesoro, para acabar aplastado por él. La primera vez que contemplo la posibilidad de que la humanidad esté ofendiendo a un dios: el dios de la prudencia, de la paciencia, de la oportunidad. Como si el satán de la ciencia nos hubiese escrito sus promesas falsas con tiza en la pizarra de un laboratorio, seduciéndonos de que todo ha de ocurrir tal que cual está profetizado tras miles de caracteres inescrutables, el lenguaje de los brujos del futuro.

Posiblemente, se trate tan solo de una estrategia de ZP para apartar nuestra atención de sobre su crisis. De hecho, Rajoy ni lo menciona, por lo que resulta bastante probable.

Cómo añoro los tiempos en que los mayores riesgos se contenían en las siglas LSD.

viernes, 20 de noviembre de 2009

Ocho bodas y un funeral

Ocho bodas que, dicen las lengus vespertinas, se han marcado con lambada los escapistas del Índico. Ocho matrimonios heteros de pirata y mujer para regocijo del Foro de la Familia, ocho felices aniversarios para el año que viene, ocho posibles de churumbeles, en camino alejado de la lacra abortiva del norte occidental, ocho perspectivas de dicha sin fin, perdices a tutiplén en el País de Nunca Jamás para los agraciados con los 2,3 kilos del gordo del sorteo atunero de pre-navidad.
¿Y el funeral? pues el de siempre. El del Gañán, una vez más. Asistido por sus vestales que le ungen, le corean y le bailan el agua bendita, por más que cada día pregona y vocifera en un desierto del que hasta la arena ha huido ya. El demandador de defenestraciones, espeso y repetitivo, capcioso y sin paja en el ojo, el de boquijo abierto como caverna en la espesura, del que sólo escapa el eco que ya, cuando no molesta, pasa desapercibido. El Liberal capturado en su prisa de cada día por romper el equilibrio que, aunque precario, no deja de ser legítimo y necesario. El del quítate tú que me ponga yo, que soy de Loreal.
En la de ayer, como en cada mañana, el muerto viviente ha añadido una frase más al responso inevitable de su funeral. Mientras, Aguirre sonríe para si, y la piel resquebrajada de su cara deja escapar un macabro crujido, como de papel de celofán retorciéndose bajo el ábside de una catedral.

viernes, 13 de noviembre de 2009

¡Ahí va, la hostia...!

La hostia (¿ostia?) alejándose río abajo es lo que a partir de la votación sobre la LIVE (qué curioso lo que hacen las siglas) o Ley de Interrupción Voluntario del Embarazo, contemplarán las católicas señorías parlamentarias que la apoyen con su voto favorable. O ése es el ultimatum que, al menos de boquilla, ha lanzado el portazov de la CE (insisto en lo de las siglas...) espagnola contra los satanizables diputados.

Y ya que nos coge de Camino, dígame Sr. Portazov de la CE, ¿el voto no es top-secret? ¿van a pagar justos por pescadores? ¿desostializará Ud. a todo el Grupo Pesoe por presunción de delincuencia? ¿o consultará al Father Fortea (Padre para la hora del té) para que determine qué almas progres han sido, definitivamente, consumidas por Satán? ¿Qué le espera al Peneuve al respecto? ¿prohibirá el uso de la tópica frase Ahí va la hostia, Patxi? ¿Pueden tener los católicos la Esperanza de un Aguilarre en Madrid? ¿Contempla la posibilidad de suministrar a José Bono un placebo o droga alternativa a la hostia, caso de resultar demonizado? ¿Si el Rey llega a sancionar la Ley, como obliga su cargo, le prohibirá terminantemente que vuelva a darse una hostia?

Desde este blog, apoyamos sin paliativos a la Conferencia Episcopal -como ya viene siendo habitual- en su denodado empeño por presionar políticamente sin mojarse en unas elecciones por lo que, desde hoy mismo y hasta nueva orden, nos autoexcomulgamos en solidaridad con esta encomiable iniciativa.

Y Agora qué

Bien, pues ya he visto Agora. Y no voy a entrar en detalles; Hipatia, molona, apuesto a que hoy en día aparcaría a la primera, sería la námber guán en el proyecto SETI y llevaría los TDT's en casa. Una delicia.

En cuanto a las impresiones, es la primera vez que los católicos tienen motivos para rajar de una película. El Codigo Da Vinci y su secuela era dulce publicidad clerical gratuita. Pero ésta, adelanta ya en el siglo IV lo que habría de venir durante un largo milenio. Tiene el mismo efecto del chiste del extraterrestre y el tricornio: sales de una mala hostia inaguantable. Si te tropiezas a un cura en el puesto de palomitas, le haces tragar tres cartuchos de cuatro euros cada uno, incluido el cartón. Ésto por la pobre Hipatia, cabrito.

Desde luego, no es apta para creyentes de misa diaria -ni siquiera semanal-. La desaconsejo vivamente, si está usted en ese caso. O si fuma Radio María. O si usa sombrero de COPE. O si consume productos Vidal. O gusta de los juegos de Arcadi. O si reza a Los Santos. O juega con sus nietos al VEO VEO. Contraindicada, ya le digo, en cualquiera de éstos y otros supuestos.

Porque sufrirá el mismo efecto del chiste del extraterrestre y el tricornio. Si en el puesto de palomitas se tropieza Ud. con Amenábar, le hará tragar tres cartuchos de cuatro euros cada uno, incluído el cartón. Ésto por...

Lo más indicado es tomarlo como lo que es: una película de ficción. ¿Acaso los EEUU no hacen siempre de buenos en las películas? Pues igual.

El Muro de Merlin.

En los últimos días los temas para abordar en el blog se amontonan. Pito pito, golgorito... no sé por cuál empezar. O que no tengo maldita la gana de empezar, porque, para qué... Creo que ha sido el atracón de lecturas "demócrata liberales". Les quitan a uno las ganas de vivir, y surge la duda: de dónde nos sale tantísima cantidad de mala leche.

De estos últimos días me ha quedado una remanencia, que nada tiene que ver con los piratas de Índico, ni la berrea política, ni el despliegue de compasión de Cáritas Diocesana en tiempos de guerra, ni la exposición itinerante de trajes goyescos, ni nada de nada. Ni siquiera la entrevista de anoche a J. Sabina y su ojo clínico. Me ha quedado un regusto a Pink Floyd y sus rojos y nazis martillos marciales desfilando entre las riberas del gentío, una demostración de brutalidad aséptica, una advertencia de que nada se puede cambiar.

Decía el San Josemaría de los ateos, Saramago -también ayer- en una críptica entrevista de la que se salvaron -o más bien se entendieron, cuatro palabras mal contadas- que el Hombre se había equivocado de camino en algún momento de la Historia, incluso de la Prehistoria. Tomó el sendero más pedregoso e inhóspito, y hasta hoy. Lo del sendero, es mío. Él añadió que "se comportaba como si fuese posible cambiar el mundo, pero estaba seguro de que no".

Y el Muro. Concha Velasco tuvo un chispazo al ser interviunada sobre El Muro, y aplomó, más o menos textualmente, que afortunadamente los muros caen, pero se siguen levantando otros. Y yo me adhiero a la reflexión. Y voy más allá en su definición. Porque no son muros de hormigón. Son muros invisibles, aunque tangibles; quizá electromagnéticos, como un escudo futurista. Muros mágicos que nadie sabe o quiere explicar porqué están ahí o la forma de diluirlos. Son los Muros de Merlín.

Tal y como imaginaba, al final he hablado de nada.

sábado, 7 de noviembre de 2009

Los límites de la legalidad.

Los mismos que vienen callando durante 20 años mientras los presidentes del gobierno de turno juegan al mus con asesinos despiadados, ven ahora imposible ceder a un chantaje como otro cualquiera, en el que la existencia de un puñado de currantes está encima del tapete, argumentando bobaliconamente una legalidad inexistente.

Va a resultar que, en el país de las ilegalidades, soltar a dos niñatos muertos de hambre (dicho ésto con el mayor de los respetos) va a suponer la quiebra del Estado de Derecho.

Pues miren ustedes, Sres. Magistrados, y una presunta mierda. No es necesario recordar cuántos delincuentes pululan por estas tierras pasándose, presuntamente, la legalidad vigente por el forro, sin que sus Señorías tengan los presuntos riles de tocarles un pelo.

Supongo que conducirse profesionalmente en los entresijos burocráticos, marcos de los tratados jurídicos internacionales y la normativa civil y penal común constituye para los miembros de la judicatura una vocación, casi una forma de vida. Pero estamos hablando de la realidad, de un mundo sucio y polvoriento que no sabe de pulcras togas de raso, ni paseillos sobre la alfombra de entre los bancos de la sala ni venias de Su Señoría. No necesitan su venia para volarle la cabeza a un tipo que se estaba ganando la vida.

Y si alguien tiene un aranzadi en el lugar que debía ocupar su conciencia y su humanidad, es su problema.

Si legalmente no pueden ser liberados, háganlo ilegalmente. Apuesto a que no se nota. Los ciudadanos, por nuestra parte, prometemos mirar para otro lado. También esta vez.

viernes, 6 de noviembre de 2009

Gentuza y crucifijos

La imposición de la presencia universal de la estatuilla gore/sadomaso símbolo de la organización de chantajistas psicológicos autodenominada iglesia católica tiene muchos e ilustres defensores.

El último conocido es el premier italiano Berlusconi. Este violador de todo lo imaginable se erige ahora, además, en valedor de los principios e imaginería cristiana.

Los frikitólicos, que tragan cuanto sea menester a condición de que sirva a sus archiconocidos y nada altruistas intereses, aplauden encantados. Perdonar, olvidar, y hasta la próxima.

Berlusconi es gentuza. Como gentuza son todos aquéllos que aceptan su apoyo a pesar de la evidencia de porqué lo presta. Un lavado más a la imagen mediática de un tipo al que no le queda principio ético sobre el que escupir.

Así que, en Italia, no se retirarán las furcias de las quintas ni los crucifijos de las aulas. Será porque la diferencia es, presuntamente, inapreciable.

jueves, 5 de noviembre de 2009

Rouco, el "Parabolano"

Rouco, el político.

Un artículo de Rafael Hernando Navarro.

La Jerarquía eclesiástica nunca ha renunciado al dominio de las conciencias. Los valores de la razón, laicicidad, secularización, autonomía del ser humano frente a la suprema decisión vital de su existencia, no entran dentro de la escala respetada por los Obispos. Muy por el contrario, son ellos, y solamente ellos, los que tienen la misión encomendada por Cristo de guiar a sus fieles en sus decisiones morales y de trazar el camino, siempre unívoco, de la bondad moral. Depositarios del monopolio de la verdad, son ellos quienes deciden desde no se sabe qué ciencia infusa lo que cada cual debe hacer en cada momento y en cualquier campo de la actividad humana. Leer más
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