miércoles, 9 de septiembre de 2009

Uno con "mala leche" era lo que

a veces gritábamos como verduleras al cocinero de "El Picantón", el bareto de mi pueblo donde hacían unos bocadillos de arte y exposiciones, aderezados con salsas de un picante in crescendo hasta un máximo cuatro en la Escala de Pepe (el dueño y manufacturero de los bocatas), con la "salsa de camello" ocupando un centro ideológico/gastronómico suficiente para saltar las lágrimas a un cliente inexperto.

Así que, cuando uno quería ser el protagonista de la próxima hora y media, gritaba -arrepintiéndose ipso-facto en su fuero intero- "¡¡Uno con mala leche!!". Antes de ser preguntado por el contenido del bocadillo, las dos mitades ya estaban copiosamente impregnadas de la salsa amarillenta cuya composición preferíamos ignorar.

La misma salsa debió trasegar el inventor del reportaje que anoche emitió TVE-1, dedicado íntegramente recorrer calles y conventos sonsacando al personal que, dicho sea de paso, cantaban sin esfuerzo alguno. Religiosas, seglares y representantes de agrupaciones expusieron sus quejas y demandas sindicales ante la entrevistadora, en el que posiblemente haya sido el trabajo más fácil de su vida. Sólo para curiosos y parroquianos con mala, muy mala leche:

Repor- Mujeres de Dios



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