lunes, 27 de julio de 2009

El fin primero y último de banqueros y empresarios es la obtención de beneficios dinerarios sin reparar en medios. Haber cimentado la sociedad, la economía y la ética común en tales principios constituye el primer diagnóstico de la enfermedad.
Cuantas más veces repaso los videos y documentos sobre cómo sucedió la llegada del hombre a la luna en 1969, más me convenzo de que los americanos no fueron los primeros. Se les adelantó Julio Verne.
No deja de resultar curioso que haya quien presuma de las raíces cristianas de Europa. Es como si el padre de Jack el Destripador se vanagloriase de hasta dónde ha llegado su hijo.
En Occidente, la experiencia y el saber adquiridos a lo largo de la existencia muere con cada individuo. Esta civilización sólo transmite a las nuevas generaciones tecnología, deudas y vendettas.
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