jueves, 1 de octubre de 2009

Canonmanía

Prefiero dejar transcurrir unos días entre un asunto y su conversión en post. Más que nada porque detesto la falta de originalidad, la mía sobre todo.

Así que en vista de que el tiempo pasa y nadie parece caer en la cuenta, me toca ponerle el cascabel al gato, en referencia al asunto de la huelga de taxistas, de la que he escuchado tan solo retazos aquí y allá, pero con información sufiente como para que, como gato escarmentado, se me haya ocurrido lo peor.

La piratería también ha llegado (o yo me acabo de enterar) al transporte público individual. Pues sí. Vehículos sin la correspondiente licencia transportan viajeros al aeropuerto madrileño con regularidad -asunto en el que ni entro ni salgo- con el consiguiente cabreo gremial de los taxistas de verdad, que ya demandan control de las autoridades y medidas disciplinarias y coercitivas.

Y ahí es donde entro en pánico. ¿Se han parado Uds. a pensar que cualquiera de nosotros, por el hecho de adquirir un vehículo, podría acarrear viajeros a precios familiares? Dando por sentado a raíz del canon digital que la oportunidad ya presupone el delito, escrito queda y estoy dispuesto a apostar que, más pronto que tarde, cuando un ciudadano compre un vehículo poliplaza será gravado con un canon de desplazamiento comunitario, aún por inventar, y cuyos beneficios podrían ser redistribuidos al gremio del taxi por las posibles pérdidas ocasionadas por la derivación de clientes al transporte pirata.

¿Que no? Al tiempo...
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