Hay leyes que lo son por la vía costumbrista, prácticas que no se cuestionan por el azar de que aún no se le ha ocurrido a nadie hacerlo, o porque de forma intencionada se evita a toda costa que surjan las condiciones socio-ambientales que conduzcan a preguntarse porqué ésto se hace de determinada forma, o si no hay más alternativa de ser que tal y como ahora es.
Sólo por costumbre y tradición es por lo que no venimos exigiendo el destierro del término, del concepto y la esencia misma de la Oposición política. No basta con considerar positivo que los partidos políticos colaboren con el Gobierno. Es exigible que sea así. Diría incluso que un partido que no actúe así, está cometiendo un delito contra la sociedad en su conjunto, que dirimiría incluso en el ámbito de lo penal.
No implica ésto la abolición del control al Gobierno, ni mucho menos. Pero la simple definición de Oposición como el conjunto de partidos que no forman parte del ejecutivo, sobrentiende que su única función es impedir cualquier iniciativa sin que medie en ello la razón, pugnar durante la legislatura por derrocar al gobierno a toda costa y procurar desmejorar tanto como sea posible las funciones gobernatorias. Una situación de permanente obstaculización al buen funcionamiento de un país.
Sólo por costumbre y tradición es por lo que no venimos exigiendo el destierro del término, del concepto y la esencia misma de la Oposición política. No basta con considerar positivo que los partidos políticos colaboren con el Gobierno. Es exigible que sea así. Diría incluso que un partido que no actúe así, está cometiendo un delito contra la sociedad en su conjunto, que dirimiría incluso en el ámbito de lo penal.
No implica ésto la abolición del control al Gobierno, ni mucho menos. Pero la simple definición de Oposición como el conjunto de partidos que no forman parte del ejecutivo, sobrentiende que su única función es impedir cualquier iniciativa sin que medie en ello la razón, pugnar durante la legislatura por derrocar al gobierno a toda costa y procurar desmejorar tanto como sea posible las funciones gobernatorias. Una situación de permanente obstaculización al buen funcionamiento de un país.
