miércoles, 5 de octubre de 2011

La insoportable levedad de ser un delincuente.

En contra de la opinión de Carnicero y algún que otro periodista, estoy firmemente convencido de que lo que está sucediendo no responde a maniobra alguna orquestada en la oscuridad. Como en la realidad siempre superada por la ficción, las cosas son mucho más simples. Y ocurren porque ocurren, sin que haya nacido el pitoniso capaz de preveerlas a medio-largo plazo y, mucho menos, provocarlas.

Es cierto que se disciernen una o varias manos negras, pero no son manos taimadas que utilizan complicados algoritmos de anticipación. Son simple y llanamente los mal llamados especuladores, individuos o entidades que en el día a día utilizan los resortes bursátiles y los mecanismos de negocio en la nube para autoreportarse jugosos beneficios al margen de toda ética, sin conciencia, sin pensar en las víctimas de carne y hueso. No hay otra forma de hacerse con una fortuna. No hay un plan preconcebido, sólo astucia -éso es innegable-, ambición y falta de escrúpulos.

Lo que hace posible esta actividad obscena es una piedra triangular fácilmente identificable: las normas. Las Leyes. Si se modifican las Leyes, se cambian las reglas y se fuerza a un cambio de estatus o, como mínimo, de estrategia. Sacar a los especuladores de la rutina, desorientarles durante un tiempo que puede ser precioso para abatirles. Y digo abatirles en el más estricto sentido. Físicamente, si es necesario. Porque se está llegando a una tesitura en que se trata de la supervivencia de la civilización. Ellos o el resto del mundo.

En España ha quedado claro con quién no se puede contar para perseguir este objetivo: ni con las opciones liberales ni con las social-demócratas. Huelga detallar los sujetos y sus motivos.

Un millón de personas despedidas y sin ingresos choca frontalmente con marcos absurdos como los expuestos en varias cajas de ahorros: Caja Madrid, CajaSur, CAM, Caixa Galicia en estos días, y las que vendrán, han estado regidas por delincuentes. Forajidos que birlan sin tapujos los dineros de las entidades durante y, sobre todo, después de perpetrar su mandato-delito, con la connivencia expresa de quienes no tienen otra función que velar por nuestros intereses.

Me pregunto por quién y en qué momento fueron autorizados los documentos que ahora, tras despellejar las entidades que se les había encomendado gestionar limpiamente, les otorga un premio-botín de varios millones de euros por sus desmanes. Es necesario conocer con nombres y apellidos a los autores materiales de las normas que han hecho posible esta pérdida institucional de la integridad pública que afecta a la credibilidad de todo un sistema jurídico, desde sus mismas raíces constitucionales y al total del Estado de Derecho.

¿Cuál es el valor actual del consenso y el contenido de la Constitución? Nulo, cero. La humillación de la ciudadanía a través del desprecio al ordenamiento jurídico empezó ya con F. González, y ha culminado durante éste último mandato del PSOE. No se puede -en realidad, no se debe- llegar más lejos en el desamparo a los españoles que hasta donde ya lo han hecho las Administraciones Públicas. Y en este momento, todos nosotros estamos obligados a impedirlo. Nunca me he decantado por las revoluciones, pero la espada avanza implacable, y cada vez está más cerca la pared.

-Algún día escribiré reflexivamente, sin arrebatos. Pero ese día no es hoy.-

3 comentarios:

Alfonso dijo...

Se puede decir más alto pero no más claro, Isaak. Y es tan verdad que la cosa funciona así que ahoga sólo con pensarlo. Mientras te leía iba surgiendo en mi cabeza la vieja idea de la revolución social, política y económica. Aquella que mis años mozos sostuvo militando en la extrema izquierda que la preconizaba. Con los años consideré que quizás habría que darle alguna oportunidad, dentro del llamado realismo político, a la socialdemocracia (aunque nunca los voté, quizás por un mal sentimiento izquierdoso-romántico). Pero desde aquello de "La OTAN de entrada no", y demás juegos malabares en cuanto a la desvergüenza sostenida de tanto neoliberalismo salvaje campando a sus ancha sin trampa ni cartón, volví a considerar que ciertas enfermedades no se curan si no cortas por lo sano. Y con el bisturí bien afilado.

No creo que hayas escrito a consecuencia de un "arrebato" pasajero. Y lo digo porque ya somos muchos los que estamos en un "arrebato" permanente ante tanto descaro e indecencia. O se le pone freno con medida a tanta inmundicia financiera o la gente empezará a caer como chinches en cuanto se produzcan los primeros colapsos, y si la cosa se desmanda el efecto de encadenamiento puede ser peor.

Estoy hasta los huevos de tanto hijoputismo financiero declarado, de ver como me atosigo junto a millones de personas con el porvenir más negro que el sobaco un grillo. Empiezo a sentirme cansado, casi desbordado por tantas inquietudes y zozobras, provenientes todas ellas de una situación cada vez más insostenible. He cambiado ya cuatro veces de distribuidor y trabajo totalmente en precario, sin garantías de poder llegar a la jubilación con un poco de tranquilidad.

Amigo Isaak, esta sociedad necesita un "meneo". Y de los buenos...

Saludos.

Anónimo dijo...

El fondo de todo eso es algo que está incluido en las exigencias de DRY y el M15M, UNA REVOLUCIÓN ÉTICA, que se penalice la especulación que ahora es adorada como un becerro de oro, que se valore la VERGÜENZA como antítesis de la DESVERGÜENZA... y todo ello apoyado convenientemente por las modificaciones penales, actuación policial y penitenciaria necesarias y convenientes, ya que al parecer nadie aprende con palos en cabeza ajena...

SE-197
;-)

La Araña Peluda dijo...

Pues yo no estoy nada de acuerdo en que no haya un plan premeditado y una mano negra organizada. Los signos que evidencian una estrategia de acoso y derribo al "privilegiado" ciudadano occidental no son nuevos ni son de hoy. Comenzó con la derogación de la Ley Glass-Steagall en EEUU y continuó con la impunidad de las macroentidades bancarias para convertir la economía mundial en un lodazal donde ya es imposible distinguir la economía real de la economía imaginaria. La estrategia para provocar un colapso financiero y ya de paso la insolvencia del sistema político, (lo que hace "imprescindible" duras medidas de "ajuste"), se alimenta tanto de unos mecanismos naturales tendentes a las ganancias y la rapiña, como de un plan sistemáticamente aplicado para conseguir este fin. Los signos están por todas partes, desde los videos de George W Bush en 2004, diciendo que le "rompía el corazón" que los norteamericanos no WASP no tuvieran su propia vivienda, hasta los avisos desde las más diversas instancias de las consecuencias de ese jueguecito, muchos no ignoraban hacia donde se dirigía la economía. Se buscaba lo que hoy tenemos y todos somos culpables porque muchos permanecimos adormecidos, sin darnos cuenta de ello. Las falacias salen disparadas a la velocidad de la luz porque la realidad es que (en cuanto a deuda, por ejemplo) las administraciones no están más asfixiadas hoy de lo que estaban en el año 2000, pero la propaganda neolibeGal pretende hacernos creer lo contrario. No hay algorritmos, ni planes de una precisión de relojería suiza, pero la tendencia del plan que se inició con Reagan y Thatcher ha culminado por fin. En nuestras manos está quedarnos en casa viendo como estos .... acaban de rematar su plan o si por el contrario preferimos hacer algo, como, por ejemplo, acabar de una vez con esta indecente dictadura de la plutocracia financiera.

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